Los materiales más habituales para amortiguar la lámina y que ésta no se encuentre en contacto directo con el suelo son: el geotextil y la geomalla. Con la impermeabilización de vertederos se pretende impedir el contacto de los residuos con el suelo, de esta forma evitamos la contaminación de los ecosistemas.
Los materiales que se suelen utilizar son los siguientes: para intermediar entre el suelo y la lámina se utiliza la ventonita, una especie de tela con arcilla en su interior, que protege a la lámina de las piedras e imperfecciones del terreno, evitando que sufra daños. Con esta protección, el riesgo de deterioro de la lámina se reduce al máximo.

La lámina que se suele instalar es de polietileno lisa, de 2 milímetros; aunque en algunas ocasiones se prefiere emplear una lámina texturizada a una o a doble cara. Las características de los materiales se eligen según el proyecto en el que estamos trabajando.